SKYBREAKERS

Pocos son los que pueden hablar de cómo era Darcuria antes de la Reforja del Mundo, antes de la Guerra de los Moldeadores. Pero, hable quien hable, lo primero es proferir halagos hacia Ausguer, la Primera Ciudad. Se habla de edificios que rasgaban los cielos y cómo bajo ellos, máquinas transportaban a sus ciudadanos, moviéndose por calles pavimentadas en mármol y fuentes de oro. Nombran a los antiguos sabios y artistas, y lamentan todo lo que se ha perdido de la ciencia antigua. Sea como fuere, las eras pasadas fueron tiempos de luz y esperanza que se extinguía conforme crecía la arrogancia y osadía de los moldeadores.

Moldeadores, individuos benditos con el Arte. No se sabe de dónde proviene el Arte, pero sí que obra milagros. Con este poder se moldea la materia, se transforma e incluso, si el moldeador es lo suficientemente poderoso, se puede llegar a crear de la nada. Si se pregunta a un moldeador sobre el Arte éste disertará como poco dos días seguidos sobre lo que solo ellos pueden sentir y hacer. 

Tarneron fue el primer moldeador. Baalkaia, la única amiga del introspectivo Tarneron, descubrió las habilidades de Tarneron y le pidió que le enseñara el Arte. Ésta, después de estudiar con Tarneron, compartió lo aprendido con el mundo. Al principio el Arte fue una nueva luz que hizo de Darcuria un lugar mejor, Baalkaia enseñaba a los nuevos y pocos moldeadores que había, y hasta que un aprendiz no demostraba ser compasivo, tenaz y sabio no se le enseñaba el Arte. Esto comenzó a cambiar según creció el numero de moldeadores: aparecieron nuevas escuelas, escuelas que dejaban de lado la enseñanza espiritual que impartía Baalkaia y se centraban en el dominio del Arte, o que impartía una enseñanza espiritual que servía a unos fines innobles. 

Los nuevos moldeadores sucumbieron ante su propio poder, empezaron a inmiscuirse en asuntos que la doctrina Baalka, las reglas que Baalkaia trazó para los moldeadores, prohibía. Los moldeadores empezaron a tomar parte en la política y en la guerra, desequilibrando por completo el equilibrio de poder que había mantenido la paz por mas de medio milenio en Darcuria. Con esta intromisión en lo que no atañe a los moldeadores comenzó la Guerra de los Moldeadores.

Durante más de doscientos años los moldeadores lucharon entre sí por sus propios fines. La potencia de la guerra se elevo gracias al Arte, las muertes empezaron a contarse por miles, y luego por millones. Toda Darcuria lucho entre sí con la excepción de Ausguer, quedándose al margen gracias a la protección que le brindaba Baalkaia y por extensión Tarneron, el más poderoso de los moldeadores, que no estaba interesado en ridiculeces como las posesiones mundanas, las banderas o las ideologías políticas o religiosas. 

Esta guerra, donde una y otra vez los moldeadores se reían de la creación y sus leyes, se volvió contra los instigadores. Los Jueces Supremos, entidades divinas que protegen el orden en el cosmos, posaron su mirada sobre Darcuria. Como castigo a las reiteradas violaciones de las Leyes divinas, los Jueces dictaron sentencia. Lenta pero inexorablemente empezaron a surgir los Pilares por toda Darcuria, precursores de lo que estaba por venir. 

Los Pilares eran formaciones circulares, de entre tres y cuatro kilómetros de diámetro y de un material sin determinar, sobre el que los moldeadores no podían aplicar el Arte. Estos Pilares surgían de la tierra y cada día crecían en altura. Cuando los Pilares pudieron ocultarse tras las nubes, empezaron a extenderse por el cielo como las ramas de un árbol, conectándose unos pilares con otros. Con cada nueva rama, más luz era negada a Darcuria, y pronto regiones enteras perdieron la posibilidad de acceder al calor y brillo del sol. Estas ramas acabarían fusionándose unas con otras uniendo todos los pilares. Este cielo que surgió de los pilares se le llamaría mas tarde Muradia, el Cielo de Piedra.

Tarneron, consciente de la situación, salió de su retiro. Sabía quiénes eran los culpables de lo que sucedía, así que se lo haría pagar para hacer justicia y que los Jueces detuviesen el crecimiento de Muradia. Bajo los pilares que no dejaban de extenderse, Tarneron comenzó a dar caza a los moldeadores que habían roto la doctrina Baalka. Durante los siguientes meses el primer moldeador persiguió y ejecutó a todos los que habían usado el Arte en la Guerra de los Moldeadores. Con cada nueva ejecución Muradia frenaba su avance, pero el fin era inminente, solo tres regiones no habían sido sepultadas completamente: Ausguer, la Primera Ciudad, la mas grande y bella. Las Tres Zarpas, donde conviven el orgulloso león, el robusto oso y el astuto lobo. Las montañas verdes, donde los que antaño fueron exiliados protegen el último edén de Darcuria.

Tarneron detuvo su búsqueda, ya no había donde esconderse en Darcuria, entonces... ¿por que Muradia no se detenía? La respuesta se la proporcionó Sequa, la mejor amiga de Baalkaia, guía de los refugiados de la Guerra de los Moldeadores que se habían instalado en las montañas verdes. Las montañas verdes eran una región montañosa, en la que una cordillera con forma de Circunferencia se asentaba en su parte más exterior y que protegió el interior del avance de Muradia. Sequa contó a Tarneron cómo los moldeadores más poderosos habían escapado a la superficie de Muradia a través de las montañas verdes.

Tarneron ascendió a Muradia como lo habían hecho moldeadores supervivientes a su caza y, allí, sobre el Cielo de Piedra, luchó contra ellos en la batalla final, que sería recordada como la Reforja del Mundo. Los más ancianos cuentan cómo el cielo ardió, cómo los rayos tomaron formas de dragón y volaron salvajes, cómo la tierra se agitaba furiosa después de cada atronadora explosión, cómo colosales fisuras se habrían como bocas que gemían de dolor y miles de tornados recorrían la superficie de Darcuria devástandola. La Reforja del Mundo duró seis días en los que el tejido de la realidad fue puesto a prueba. La noche del sexto día, Tarneron descendió victorioso de Muradia para reunirse con Baalkaia. Después de esa noche no se le volvería a ver.

Muradia detuvo su avance tras la Reforja del Mundo, pero aunque los culpables habían pagado por sus crímenes, el daño ya estaba hecho. Darcuria se apagaba, sin la luz del sol, la superficie comenzaba a congelarse, especies de plantas y animales se extinguían en un parpadeo y los supervivientes de la Reforja del Mundo se apiñaban en Ausguer y se preparaban para el oscuro y gélido fin.

Baalkaia hizo que sus estudiantes, llamados Baalka, dejaran la escuela donde habían residido durante la Guerra de los Moldeadores y se dirigiesen allá donde se les necesitase. Con el Arte, los Baalka reanimaron la esperanza en Darcuria. Creaban fuegos que no se extinguían, hacían crecer cultivos en terrenos helados y creaban nuevos materiales y estructuras que defendían de la Falsa Noche. Los Baalka se convirtieron en el sistema inmunitario que protegería a la humanidad de los nuevos desafíos a los que tenía que hacer frente.

La Falsa Noche es la enemiga de la humanidad. Es todo cuanto hay bajo Muradia, la infinita oscuridad que niega el mundo, el gélido frío asesino que no perdona la debilidad y trae enfermedad y muerte, las nuevas criaturas que evolucionaron en ausencia de luz, los nuevos ecosistemas surgidos como consecuencia del cielo de piedra, fenómenos climatológicos nunca antes vistos, todo eso y más, es la Falsa Noche.

Medio siglo ha pasado desde la Reforja del Mundo, medio siglo en que la humanidad ha aprendido a sobrevivir. Pero hay quienes no se conforman solo con sobrevivir, ellos son los Skybreakers, hombres y mujeres sin miedo a Muradia o la Falsa Noche. Impulsados por su determinación, comienzan a explorar la profunda oscuridad que les rodea en busca de aventura, conocimiento o riqueza. Son los Skybreakers los que recuperan las maravillas de épocas pasadas, vencen a los terrores que moran en la Falsa Noche e incluso sueñan con llegar mas allá de Muradia. Es una nueva era, la era de los Skybreakers.